Datos personales

Mi foto
Ameyal
Aprendiz cotidiana. Enamorada de las palabras y de quienes saben cuidarlas y jugar con ellas cual preciado amante. Optimista por naturaleza, melancólica por aprendizaje. Megalómana cercana a la adicción y bailarina de cuerpo y alma. Hablo mucho... demasiado tal vez y no escribo como quisiera, pero acá lo intento. Si tienen la paciencia de leerme tal vez logren descubrir un poco más de lo que pueda contar aquí. ¡Bienvenidos!
Ver todo mi perfil

miércoles 25 de noviembre de 2009

En el 48%


Nunca he sido una feminista política ni fanática de las fechas conmemorativas. Por eso cuando ayer leí por ahí que hoy se es el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, hice lo que tantas veces: ponerme los audífonos y seguir en mi mundo de música.

Olvidé el tema todo el día hasta que por la noche, conversando con mis hijos, el mayor me contó, mitad enojado, mitad asombrado, que en Costa Rica, alrededor del 48% de las mujeres han sido víctimas de algún tipo de violencia o abuso sexual antes de los 15 años. "Mucho", respondí.... "Hemos", pensé para mí.

Cuando nos vemos ante la palabra violencia es común asociarla con golpes, moretones, armas, patadas y demás agresiones físicas. Y si hablamos de violencia sexual la imagen inmediata está asociada a sangre, penetración forzada y mucho morbo. Pero esto no es así, la definición de violencia es mucho más amplia... es ahí donde encontramos que esos recuerdos que duelen, esas veces que nos marcaron fueron un acto violento también.

Hay muchas formas de acceder al cuerpo de una mujer que son también una violación.

Hay errores que cometemos en la crianza de nuestros hijos por desconocimiento, arrastre o impotencia que también son una agresión, aún cuando sintamos que estamos haciendo lo mejor para ellos.

Y todo esto nos marca, física y sicológicamente y nos impide luego decir no, cuando debíamos hacerlo fuerte y claro... o nos hace sentir culpables cuando decidimos hacerlo.

La violencia no es asunto de víctimas mujeres exclusivamente, ni se recibe solo de los hombres. Entre nosotras hay mucha agresión solapada, falta de solidaridad y ausencia total de empatía. La violencia es la negación absoluta a los derechos humanos... de hombres, mujeres, niños, niñas, adolescentes...

Es este un tema lleno de aristas difíciles de explorar y consensuar, pero a fin de cuentas uno que no debemos evadir, por más que duela cuando toca escarbar dentro de nosotros mismos. Y un asunto que, para mí solo podrá resolverse cuando todos entendamos que tenemos, universalmente los mismos derechos y deberes mientras dure el tiquete de este tren que nos ha tocado abordar y en el cual, soy afortunada por mirar desde el balcón con serenidad y satisfacción las vías en las que muchas y muchos quedaron descarrilaron.

lunes 23 de noviembre de 2009

Pasaste, leíste... ¡gracias!



Tengo unos cuantos ratoncitos que pasan por acá, se asoman, leen y se van sin dejar huellas. Al menos eso creen ellos. Algunas veces, la tecnología unida a mi percepción los delata, otras tantas, la confesión sincera y cariñosa.

No todos los que leemos blogs, comentamos; eso me llevó rato aprenderlo porque a mí me cuesta quedarme callada. Las razones parecen ser múltimples: desde una lectura que no provoca hacerlo hasta características de personalidad. No sé por qué este ha sido un tema recurrente últimamente entre los amigos que intentamos hacer algo en esta blogósfera y siempre llegamos a la conclusión de que, aún cuando los comentarios llenan de vida, complementan y hasta reconstruyen nuestros textos, igualmente importante es saber de ese grupo de gente que nos lee en silencio.

Para ellos, mi agradecimiento grandote, en una iniciativa a la que me uno después de haber pasado por el blog de Metrapach, el cual acostumbro visitar... silenciosamente, cosa curiosa en mí.

A todos ustedes, los que vienen, se asoman, leen, se van y regresan, como ratoncitos atisbando el queso, les dejo este regalo en el Día del lector anónimo...




¡Ah! Y bienvenido/a si querés romper el silencio...

viernes 30 de octubre de 2009

Mientras el pan se cuece


Somnoliento en el quicio de la puerta

observas uno a uno mis movimientos

mientras los aromas matutinos

invaden con sigilo la cocina.


Te acercas olfateando con deleite,

tu nariz hurgando en mis cabellos

para colgarte en un beso de mi cuello

oloroso a café recién chorreado.


Te instalas en el palco de mi hombro

mientras la harina esparzo por la mesa

y el aceite de tus manos

se derrite en mis caderas.


Con lentos y amorosos movimientos

mis dedos se hunden en la masa

y ensayan los tuyos lo mismo

ascendiendo en espiral por mi cintura.


Con esmero mis manos amasan y mezclan,

diligentes lo hacen las tuyas y

la piel de mis costados revuelves

en el camino a mis pechos.


Juntos al horno la hogaza llevamos

y con cómplice mirada acordamos

con calor de cocina, entre las sábanas

la levadura de esta pasión dejar crecer.


Mientras, el pan se cuece…


La imagen tiene dueña.

jueves 22 de octubre de 2009

Amanecer

Hoy el amanecer penetró por mis poros
aún antes de amanecer...

Hoy es uno de esos días en los que
estás en mí aún antes de abrir los ojos...

Hoy la luz del sol llegó acompañada
del anhelo de tu calor junto a mí...

Hoy dejé que Helios cumpliera su ritual
mientras yo me perdía en el huequito de tu abrazo...

Hoy llueve para atrasar la luz primera;
yo cierro los ojos y mi corazón baila con tu regalo…

jueves 15 de octubre de 2009

Descenso forzado




De repente dejo de sentir a mis espaldas
la ráfaga que sin miedo
ni precaución alguna
hasta las alturas me eleva.

De pronto, a ras del suelo
siento que lo que antes me hacía volar
me impide ahora caminar
y entorpece mis sentidos.

El viento poderoso que me impulsó
no logra ahora levantar
ni siquiera el vestido
que temprano al sol retaba.

Me descubro pensando
que en otra dirección Eolo sopló,
para enfrentarme con la duda
de no saber si la que el rumbo cambió fui yo.

miércoles 7 de octubre de 2009

Pero salió rana la rana...

A ver cómo le entro a esta tarea que me encargó Queen Bitch. Esto de los memes me encanta, pero confieso que este está rudo, por la distancia en el tiempo, por el momento que se me pide recordar y porque voy a romper un poco el estilo tierno y coqueto que se supone debería tener este post. Así que, trataré de contarles sobre el primer beso.


Contextualizando, no fui una niña agraciada pero sí de las que hoy se etiquetan como "talentosas". Leía como verdadero ratón de biblioteca y hablaba de temas que muchos adultos ni soñaban cuando tenía solo 8 años. Eso me hizo un bicho raro y sumado al hecho de que manejé un sobrepeso considerable durante mi niñez, pues llegué a la adolescencia con el complejo de las libras que ya se habían ido y a cambio le habían dejado a una niña de 13 años el cuerpo de una mujer de 20 a lo largo y a lo ancho, sin que ella supiera qué hacer con él. Fui chica popular y apreciada por mis profesores, admirada por mis compañeros y años después he descubierto que también deseada para "apretársela", aunque nunca lo percibí así ni en señales de humo. Siempre me sentí parte de la "barra brava" y lo fui. Iba a todo lado con los y las populares, pero ninguno de los compañeros parecía interesado en mí, sería como hace poco me lo explicaba gráficamente un ex-compañero: "no teníamos lo necesario para hacerte los honores"... Mi continua historia de estar fuera de tiempo y lugar.

A lo anterior súmenle que mi madre, como yo leía todo, leáse bien: todo, lo que cayera en mis manos, asumía que yo lo sabía todo, de nuevo léase bien: todo. Pero aquellas no eran épocas de leer abiertamente Cosmopolitan o Playboy, no existía internet y los videos musicales que hoy tanto enseñan eran aún ingenuos.

Hecho todo este prólogo he de decirles que a mis 13 añitos, un día un muchacho bastante mayor que no sé qué hacía en el colegio a esa edad, me montó en su moto y me llevó a un predio sembrado de caña (es que suena más fino así que cañal, ¿cierto?) y me dio el primer beso de mi vida (vida de hembra buscando pareja, digo). Eran otros tiempos, ahora como tonta, siento susto atrasado de semejante osadía, pero no, no pasó nada de lo que ustedes se puedan imaginar. Fue solo un "aprete", un "apercollo", una "copada". Con los ojos cerrados, con mariposas en el estómago (que después entendí que no estaban ahí sino en otro lugar) y cariñitos "sanos"... de repente este chico no tenía tampoco lo que necesitaba para hacerme los honores o simplemente era un buen hombre desde entonces y no aprovechó mi absoluta ingenuidad para hacer lo que pudo haber hecho de sobra con esta ignorante. Se llamaba Félix y nunca lo volví a ver, o saber si me lo he topado en la calle y yo con esta bendita disfunción cerebral de "me parece que lo conozco...", no lo he reconocido.

No es este un mal recuerdo, pero no es tampoco uno que me eleve como si subiera a un globo y volara por las nubes. No fue como besar una rana, porque no esperaba un príncipe y mejor que así fuera porque en este caso salió rana la rana...

Como comentaba mi amiga Xinia, no recuerdo tanto el primer beso como sí el último que di... Ese, sí me hace sentir mariposas pero no en el estómago, sino en el corazón.

Ahora, se supone que tengo que nominar cinco personas pero no sé si mis seguidores den para tanto...
a ver, si me ayudan ustedes:


René
Sakura
Matriuzka
Lola y... sí, no te salvaste,
Xinia

Si ya lo hicieron, quedan excusados... si no desean hacerlo, igual serán mis queridos amigos y admirados blogueros.

jueves 1 de octubre de 2009

Plagio



Ataremos bandadas de gorriones
a nuestras muñecas,
huiremos muy lejos de aquí,
a otro planeta...

Llévame donde no estés...




El texto no es mío
La imagen no es mía

Vos no sos mío...

Resumiendo, soy un simple intento de plagio
que ha querido volar con alas prestadas.